Celebración a la Purísima

La celebración a la Purísima se destaca por ser la mas grande y fervorosa de todo el país.

Retiro Estudiantes del CJDB

Estudiantes del Centro Juvenil Don Bosco en convivencia. Casa de Retiro Don Bosco - Catarina

MJS Mazarello en Proyeccion Social

MJS Mazzarello realizó su primera proyección social en el hogar de niñas “San José Protector” en Managua.

Grupos del MJS del CJDB

Grupos juveniles de la Parroquia San Juan pertenecientes al MJS del Centro Juvenil Don Bosco

MJS Salesiano Granada

Logo oficial del MJS del Colegio San Juan Bosco de Granada

Función actualizadora de la historia (de Aguinaldo 2012)

Para alcanzar esos objetivos no basta con que la grandeza de Don Bosco esté presente en la conciencia de cada uno de nosotros. Condición indispensable es conocerlo bien, más allá del simpatiquísimo anecdotario que rodea a nuestro querido padre y de la misma literatura edificante, sobre la que generaciones enteras se han formado. No se trata de ir a buscar recetas fáciles para afrontar como Familia la
“crisis” actual de la Iglesia y de la Sociedad,sino de conocerlo profundamente, de modo quepueda ser “actualizado” en el amanecer de este tercer milenio, en el clima cultural en que vivimos, en los diferentes países en los que trabajamos. Se necesita un conocimiento de Don Bosco que viva de la continua tensión entre nuestro preguntarnos sobre el presente y la búsqueda de respuestas que vienen del pasado; sólo así podremos inculturar todavía hoy el carisma salesiano.


Se debe prestar atención al hecho de que en los momentos de “giros de la historia” un Movimiento carismático puede crecer y desarrollarse sólo a condición de que el carisma fundacional sea “reinterpretado vitalmente” y no se convierta en un “fósil precioso”. Los fundadores han tenido la experiencia del Espíritu Santo en un preciso contexto histórico; por eso es necesario determinar los elementos de contingencia de su experiencia, por cuanto la respuesta a una situación histórica absolutamente determinada tiene valor mientras dura esa contingencia. En otras palabras: los “interrogantes” de la comunidad eclesial de hoy y los del contexto actual socio cultural, no pueden considerarse como algo “extraño” a nuestra búsqueda histórica; ésta debe determinar lo que es transitorio y lo que es permanente en el carisma, lo que debe dejarse y lo que debe tomarse, lo que está lejos de nuestro contexto y lo que le es afín.

No es posible hacer esta actualización sin dirigirse a la historia, que – como ha he dicho -no es el custodio de un pasado ya perdido, sino de una memoria que vive en nosotros, es decir, en función de actualidad. Una puesta al día hecha ignorando los progresos de la ciencia histórica, es una operación falsamente útil. Del mismo modo no llevan a grandes resultados históricos ni actualizadores las investigaciones y las lecturas hechas como “diletante”, sin claras hipótesis, métodos adecuados y sólidos instrumentos de trabajo, fuera de un pensamiento historiográfico vivo y actual. La historiografía es una continua revisión crítica de juicios pronunciados, una revisión necesaria en cuanto que debemos reconocer que el pasado no puede erigirse como una especie de monumento sólo para contemplarlo, precisamente porque está fundamentalmente ligado a la persona del que desea conocerlo.

No se debe infravalorar el hecho de que la historia de Don Bosco no es sólo “nuestra”, sino que es historia de la Iglesia e historia de la humanidad. Por tanto no debería estar ausente de la historiografía eclesiástica y civil de cada país, tanto más que la salesiana es una historia hecha de interacciones dinámicas, de lazos de dependencia y colaboración y alguna vez de choques con el mundo social, político, económico, eclesial y religioso, educativo y cultural. Ahora bien, no se puede pretender que “los otros” tengan en consideración nuestra “historia”, nuestra “pedagogía”, nuestra “espiritualidad”, si nosotros no les ofrecemos instrumentos modernos de conocimiento. El diálogo con los otros puede darse sólo si tenemos el mismo código lingüístico, los mismos instrumentos conceptuales, las mismas competencias y profesionalidad; en caso contrario estaremos al margen de la Sociedad, lejos del debate cultural, ausentes de los lugares en los que se orientan las soluciones de los problemas del momento. La exclusión del debate cultural actual en cada país determinaría también la insignificancia histórica de los salesianos, su marginación social, la ausencia de nuestra oferta de educación. Por eso auspicio un renovado esfuerzo en la preparación de personas cualificadas para el estudio y la investigación en el campo de la historia salesiana.

La literatura salesiana, las ediciones salesianas, la predicación salesiana, las circulares de los responsables en los distintos niveles, las comunicaciones internas a la Familia salesiana deben estar a la altura de la situación. La tradicional popularidad de la literatura salesiana, la misma divulgación no deben significar superficialidad de contenido, desinformación, repetición de un pasado impertinente. El que tiene el don o el deber o la oportunidad de hablar, de escribir, de formar, de educar a los demás, está obligado a una constante actualización sobre el objeto de sus discursos y de sus escritos. Los instrumentos de trabajo de la comunicación popular deben ser de calidad y de la máxima oportunidad posible.

El estudio de Don Bosco es la condición para poder comunicar su carisma y proponer su actualidad. Sin conocimiento no puede nacer amor, imitación e invocación; sólo el amor impulsa después al conocimiento. Se trata, pues, de un conocimiento que nace del amor y conduce al amor: un conocimiento afectivo.